Antiguo Leprocomio

A principios del siglo 20, la medida que se tomaba para controlar la lepra era el aislamiento forzoso de los enfermos del resto de la población. Es por esto, que los leprosos eran enviados a un sanatorio en Isla de Cabras, en donde las condiciones de vida y el clima no eran apropiados, además de la falta de agua potable. Para los años veinte, comenzaron a surgir a nivel internacional modificaciones al modelo de tratamiento para el control de la lepra. 

Para el año 1919, la Asamblea Legislativa de Puerto Rico aprobó la compra de terrenos para establecer un nuevo leprocomio. Esto fue el resultado de las presiones que ejercieron varios sectores, destacándose el Sacerdote Joseph Murphy, quien junto a otros sacerdotes redentoristas comenzaron a buscar la manera de ayudar y proveer alternativas apropiadas para darles a estas personas una mejor calidad de vida.

Para el 1923, se celebró el Tercer Congreso Internacional de Lepra, el cual presentó una manera más humana de aislar los casos. En el 1925, la Legislatura Insular aprobó una ley para la compra de los terrenos en Trujillo Alto y traslado de los pacientes. El Departamento de lo Interior tuvo a su cargo la construcción y desarrollo del proyecto, el cual, tuvo como principal objetivo lograr un mejor control de higiene, sanidad y agua. 

En el 1926, se trasladaron a todos los leprosos bajo estrictas medidas de salud a la nueva estructura que conforman el Leprocomio Insular, las cuales están localizadas en la PR-846 del Barrio Cuevas. Las nuevas instalaciones fueron diseñadas por arquitectos extranjeros y locales, a cargo del insigne arquitecto puertorriqueño, Rafael Carmoega. El diseño del complejo del Leprocomio Insular consistió de edificios residenciales y administrativos, salón de conferencias, salas clínicas y quirúrgicas e instalaciones de vivienda.

Por otro lado, con el propósito de ayudar a los enfermos en sus necesidades espirituales, en 1930 el sacerdote Joseph Murphy, hizo gestiones para construir una capilla dentro de los predios. Ésta, fue inaugurada el 30 de mayo del mismo año con el nombre Capilla del Divino Niño Jesús en el Templo y dedicada al sacerdote Pedro Donders, conocido como el Apóstol de los Leprosos, quien fue beatificado en el 1982. La capilla en particular, es una estructura construida en hormigón armado con un estilo ecléctico e influencias del barroco colonial latinoamericano.

Para la época de los setenta se erradicó la enfermedad y se dieron de alta a los últimos leprosos. Posteriormente, las estructuras que conforman el Antiguo Leprocomio Insular fueron utilizadas como Centro Dermatológico de Puerto Rico y del Caribe, Hogar de Niñas del Departamento de la Familia y como Centro para Niños Maltratados. Actualmente, parte de estas estructuras pertenecen al Departamento de Obras Públicas Estatal y otra parte, a la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), en donde ubican el Centro Psicosocial. 

Por su parte, la capilla, fue preservada y denominada como monumento histórico de Puerto Rico por gestiones del Comité de Amigos Pro-Rescate Capilla Divino Niño del Leprocomio con el respaldo del Municipio de Trujillo Alto. Actualmente en la capilla se celebran misas en la doctrina ortodoxa y dichas instalaciones constituyen uno de los más importantes enclaves de valor arquitectónico e histórico del Municipio de Trujillo Alto. 

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Trujillo Alto
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